sábado, 4 de octubre de 2008

Relaciones Bilaterales Chile y Bolivia


PD: CACHABA MUY POCO AL RESPECTO Y TUBE QUE ENTERARME A LA "FUERZA",XD, POR LO MISMO ,SI ALGUIEN LE INTERESA PARA SABER ¡AHI LES VA!

Como lo abordamos desde un principio, resulta dificultoso sólo abocarnos al tiempo cronológico objetivo que nos muestra la historia respecto a las relaciones entre los Dictadores Pinochet de Chile y Banzer de Bolivia, puesto que el primero asumió el poder el 11 de Septiembre de 1973 tras el Golpe de Estado (realizado al presidente electo democráticamente Salvador Allende Gossens) que lo mantuvo hasta el 11 de Marzo de 1990 , el segundo en tanto, asumió el poder el 21 de Agosto de 1971 vía Golpe de Estado (contra el régimen izquierdista del presidente de facto General Juan José Torres), cargo que lo mantuvo en la presidencia hasta el 21 de Julio de 1978. De este modo observamos que revisar las relaciones diplomáticas entre Chile y Bolivia ( y ambas dictaduras), esta se remitirían sólo a los años 1973 al 1978, sin embargo, resultaría estéril abocarnos rígidamente a este periodo, por lo mismo, lo abordaremos por el período de una década , vale decir, de 1970 a 1980.
Las relaciones bilaterales entre Chile y los países con los cual limita, no han sido del todo regulares aún cuando se observa claramente una mayor distancia de orden histórico, político y geopolítico, respecto a Perú y Bolivia. El factor histórico es sin duda, el más presente puesto que muchas (por no decir la totalidad) de las problemáticas provienen de los conflictos bélicos que enfrentaron a estos 3 países en dos grandes guerras durante el siglo XIX, de las cuales la segunda denominada Guerra del Pacífico (1879-1884), trajo mayores y más profundas consecuencias, tanto así que perduran hasta hoy, por ello, en la larga duración histórica.
En particular las relaciones bilaterales con Bolivia se han caracterizado “por largos desencuentros e intermitentes, y a veces efímeros, procesos de acercamiento y cooperación, en el último tiempo entró en una nueva fase de tensión”(1) bajo el mandato del presidente Boliviano Carlos Meza y el presidente chileno Ricardo Lagos , ambos protagonizaron en enero de 2005 un “tremendo encontronazo en una sesión de la Cumbre de las Américas de Monterrey, México, a causa de la demanda boliviana de recuperar su salida al mar”(2) , problema que ha subsistido por años, décadas y siglos y que hoy en pleno 2008 persiste, aún cuando las tensiones han dado paso un abierto y amistoso diálogo pero pragmáticamente lento en soluciones, entre los Presidentes Morales y Bachelet.
Revisión histórica
Para ver el fenómeno desde la perspectiva histórica y el tiempo en específico que abarcamos resulta oportuno señalar que Chile y Bolivia ya desde 1962 no mantenían relaciones diplomáticas, y este hecho resulta revelador si se observa desde la perspectiva jurídica de la cual Orias señala al respecto que “la ausencia de relaciones diplomáticas es un indicador del estado de las relaciones de amistad entre ambos Estados” (3), de ahí al impacto tanto, en el “mundo político” de las relaciones Bilaterales, como en ambas sociedades.
Cuando Salvador Allende asume el 3 de Noviembre de 1970 el mandato de la presidencia de la República, inaugura una nueva postura en las relaciones con su par boliviano Juan José Torres (quien había asumido hace poco menos un mes), relaciones que en el estricto rigor de la palabra no existían oficialmente a nivel diplomático formal. Pese a ello Gumucio, señala que Allende demostró un “espíritu americanista” respecto a sus relaciones con Bolivia tanto así, que el diplomático boliviano (de turno) definió al nuevo Canciller de Chile, señor Clodomiro Almeyda, como: "el chileno que a mi juicio fue el mejor receptor de nuestras legítimas aspiraciones, el más sincero negociador y un verdadero amigo de Bolivia."(4) .
Las políticas entre La Paz y Santiago, no eran del todo distintas y este clima carente de significativa tensión ayudó a reactivar el diálogo entre ambos países “en una reunión reservada entre el Canciller boliviano, señor Huáscar Taborga y el Canciller chileno Clodomiro Almeyda, realizada el 14 de abril de 1971 en ocasión de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos en San José de Costa Rica”(5) . Pese a los gestos de buena intención entre ambos países, la complejidad de la problemática se hizo presente por dos aspectos, que de otra manera hicieron fracasar este acercamiento : por una parte, toda política territorial “pendiente” entre Chile y Bolivia, necesariamente debe darse con su par peruano(6) puesto que esto es ciertamente relevante considerando “el implícito derecho a veto que tiene el Perú en aplicación del Art. 1 del Protocolo del Tratado de Paz y Amistad de 1929 suscrito con Chile, por el que ambos países “no pueden, sin previo acuerdo entre ellos, ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de esos territorios”(7) ; y segundo, que mientras Chile y Perú buscaban un acercamiento paralelo a las conversaciones entre Santiago y La Paz , los acontecimientos políticos en Bolivia cambiaron desfavorablemente para este país el rumbo de la negociación, pues “el Presidente Torres fue derrocado el 21 de agosto, apenas dos días antes de la fecha convenida para la llamada telefónica de Allende, que estaba destinada a oficializar con Bolivia las negociaciones y compromisos asumidos por el Gobierno chileno de la Unidad Popular” (8).
El golpe de estado encabezado por Hugo Banzer obligó a retomar el dialogo bajo condiciones distintas, puesto que este se caracterizaba por abierta postura de derecha a diferencia del gobierno chileno aún cuando esto no fue un impedimento directo del fracaso de las relaciones. Ahora, el dificultoso panorama que enfrentaba el Gobierno de la Unidad Popular y el posterior golpe de Estado que la sepultó, fueron el motivo de la suspensión real de ellas, aún cuando estaba pactada una “reunión de alto nivel político a realizarse Cochabamba para tratar de encontrar una solución definitiva a los problemas entre Bolivia y Chile, que habría de realizarse en octubre de 1973”(9) .
Tenemos de esta manera que en 1973 coincide en que los ambos mandatarios son Dictadores, sustentan sus cargos por la fuerza de las armas mas que por soberanía popular, y son apoyados por civiles identificados con la derecha, factores que de una u otra manera los asemejaba y los hacían sentir cercanos, cuestión que se hace explicita en el mundo político y en las Relaciones bilaterales. Sin ir más lejos entre ambos mandatarios se establece una suerte de hitos al respecto, el primero guarda relación con el “encuentro de Charaña” y el segundo, respecta a la tristemente célebre “Operación Cóndor”.
El encuentro de charaña se realizó 8 de febrero de 1975, en pueblo altiplánico situado casi en la frontera misma chileno-boliviana, los presidentes Pinochet y Bánzer, constituyendo de inmediato un documento que ha sido conocido como el "Acta" o la "Declaración Conjunta de Charaña", en la cual se justifica el encuentro estableciendo que su objetivo es "intercambiar puntos de vista sobre asuntos que interesan a los dos países y acerca de la situación continental y mundial"(10) . Pese a que el acercamiento fue de hecho e incluyó relaciones cercanas entre ambos dictadores, las relaciones diplomáticas y en especial el tema marítimo nuevamente encontrarían como piedra de tope la ineludible consulta a Perú y la negativa chilena a buscar una solución al "impasse" surgido respecto a ella, como a retirar la condición dada por Bolivia del trueque territorial, así es como ambas cuestiones llevaron al Presidente Bánzer a romper nuevamente relaciones con Chile el 17 de marzo de 1978, reafirmando que “Chile no respondió como se debe al espíritu de amistad y fraternidad que se buscó establecer en la reunión de Charaña en 1974”(11) .
La posterior caída de Banzer por un golpe de Estado, las incendiarias declaraciones de sus sucesores al respecto de la relaciones con Chile, y la petición de Bolivia a la OEA de una reunión, el día 14 de febrero de 1979, para “conmemorar los cien años del ataque chileno y la captura de Antofagasta, hecho que marcó el inicio de la trágica Guerra del Pacífico”(12) , coayudaron a la lejanía de las posturas hicieron una vez más fracasar el diálogo.
Como las relaciones diplomáticas no fueron exclusivamente dependientes del tema marítimo aún cuando ella, como vimos, sea de gran relevancia, la diplomacia chileno-boliviana mostró otra arista que los acercó, la que tenia que ver con la manera de detener el avance revolucionario que los había precedido en ambos países. De esta manera encontramos como punto de unión el Plan Cóndor, “denominación que se dió a la alianza de inteligencia continental para contrarrestar el rabioso ataque izquierdista contra la civilización libre. (...) Pinochet, Banzer y Videla sobresalen entre los notables militares del momento que tomaron las armas para detener el avance de grupos radicales”(13) .
De esta manera y a modo de conclusión , tenemos que el periodo de 1973 y 1978 , fue un intento de real acercamiento entre ambos países, sin duda, el contexto político de América Latina y de ambos países en particular “ayudaron” de alguna manera a este buen entendimiento y al reinicio de las relaciones formales, las semejanzas entre ambos gobiernos fue un poderoso factor de acercamiento aunque no lo suficiente para superar una problemática tan compleja , entre muchas cosas por lo que señala certeramente Destua en cuanto a “la carga emocional consecuente y una relación de poder más claramente definida en el escenario trinacional” (14) que caracteriza el fenómeno.

Referencias

(1) http://www.fasoc.cl/files/articulo/ART4112ca77184c9.pdf
Orias, Ramiro; “Bolivia-Chile: La cuestión de la mediterraneidad. Algunas consideraciones desde el Derecho Internacional”, Revista Fuerzas Armadas y Sociedad (Año 18 N ° 1-2 • pp. 51-73 51), La Paz, Diciembre de 2003. (2)http://www.eldeber.com.bo/2008/2008-03-17/vernotaahora.php?id=080316174746
(3)http://www.fasoc.cl/files/articulo/ART4112ca77184c9.pdf
Orias, Ramiro; “Bolivia-Chile: La cuestión de la mediterraneidad. Algunas consideraciones desde el Derecho Internacional”, Revista Fuerzas Armadas y Sociedad (Año 18 N ° 1-2 • pp. 51-73 51), La Paz, Diciembre de 2003.
(4) http://www.bolviaweb.com/mar/main.htm
Gumucio, Granier, Jorge; Estados Unidos y el mar boliviano, 1997.
(5)I bid
(6) Al respecto Orias da énfasis a que “… el tema es bilateral, por cuanto incumbe a los dos países, y es también multilateral, en tanto es de interés regional; pero además puede contemplar la participación de un tercero “interesado”, lo que le daría el carácter de trilateral.
(7) http://www.fasoc.cl/files/articulo/ART4112ca77184c9.pdf
Orias, Ramiro; “Bolivia-Chile: La cuestión de la mediterraneidad. Algunas consideraciones desde el Derecho Internacional”, Revista Fuerzas Armadas y Sociedad (Año 18 N ° 1-2 • pp. 51-73 51), La Paz, Diciembre de 2003.
(8) http://www.bolviaweb.com/mar/main.htm
Gumucio, Granier, Jorge; Estados Unidos y el mar boliviano, 1997.
(9) I bid
(10) http://www.soberaniachile.cl/norte5b_5.html
Corporación de Defensa de la Soberanía; Historia de la demanda marítima boliviana, parte v: origen y razón del fracaso de los acuerdos de charaña, intromisión de la OEA, reunión de Montevideo (1970-1987), ampliado y actualizado el 03 de abril de 2008.
(11) http://www.bolviaweb.com/mar/main.htm
Gumucio, Granier, Jorge; Estados Unidos y el mar boliviano, 1997.
(12) I bid.
(13)http://www.la-razon.com/versiones/20061211_005752/nota_249_366733.htm
Periódico Boliviano La Razón , “La operación Cóndor unió a los dictadores de Chile y Bolivia” (14)http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-090X2004000200014&script=sci_arttext
Destua, Alejandro ; “Perú, Bolivia y Chile” , Revista de Ciencia Política/Volumen XXIV/Nº 2/2004/

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