
Estas elecciones municipales, de una u otra forma, marcan la tendencia de cómo se están expresando el apoyo o reprobación de las distintas fuerzas políticas presentes, que en nuestra “Democracia Protegida” se limitan principalmente a dos, la Concertación y la Alianza. Vale al caso señalar que si bien en las municipales no funciona el binominal, su sola existencia de este mecanismo excluyente en todas las otras elecciones, impacta de múltiples formas en estas elecciones municipales.
Este factor de negociación dual que a caracterizado a la política desde el 90, ha posibilitado que el espectro de decisión sea reducido, como señalé, a dos tendencias políticas dejando al resto minimizado intencionadamente y sometido a que en su “negación legalizada”, la izquierda (en este caso sería la tercera fuerza política) haya debido poco más que mendigar y/o negociar un espacio dentro de él (adhiriendo a un pacto de omisión), cuestión que políticamente critíco pero comprendo desde el punto de vista estratégico, puesto que si queremos cambiar un sistema y hay que meterse por la ventana hay que “puro hacerlo”, la cosa se trata de “tirar palos” desde afuera al mismo tiempo que desde adentro y no sentarse a esperar hasta que no cambien de verdad las condiciones antidemocráticas que perviven desde hace varias décadas , esperanzados algunos ingenuamente en dogmatismos revolucionarios que según mi visión es muy lejana al contexto histórico de Chile de 2008 ¡¡si siquiera estamos en contexto de Reformismo!! ¿Quién lo puede negar?..
Por otro lado, todas estas mermas de nuestra “Democracia” heredada por la Constitución impuesta en Dictadura, fomenta cada vez más dos fenómenos: 1) el de desmovilización de los chilenos (llámese a la acción de todo ciudadano de exigir de hecho los derechos vulnerados) y 2) el de promover el sentimiento errado de manifestarse apolítico. Pues claro ¿quien va hablar o discutir de política si sólo se es posible elegir uno de dos?, ¿que pasa si quiero un tercero? , cómo respuesta a ello nadie se atreve a decir que si no me gusta ninguno, tengo por defecto, ojo por defecto, sólo 3 opciones:
-Primera, votar por un proyecto alternativo y excluido casi todas las formas posibles, para así manifestar descontento aún cuando sabiendo a priori que lo más probable es que el voto se va por el water (sí, mi voto se va por el water).
-Segundo, votar nulo, cuestión que contribuye a que los mismos que se critica sigan en el poder.
-Y tercero, votar blanco que es como negar ingenuamente que la política y las decisiones tomadas en ellas me impacten, directamente o al menos de forma indirecta.
Todo estos elementos (tan sólo enunciados) según mi perspectiva hacen que la gente desconfíe de cualquier esfuerzo sincero por cambiar las cosas, se limiten a razonar limitadamente entre si quiero lo mismo o un cambio (concertación o alianza) y por último fomentar lo que en conversaciones de pasillo se he denominado anarcopajerismo (sobretodo en los jóvenes), vale decir, entendiéndolo como una posición cómoda de criticar el sistema desde fuera en vez de esforzarse en apoyar paralelamente algo constructivo para cambiar el sistema aún que sea introduciéndose dentro de él, cuestión que según mi parecer sería lo más efectivo dentro del contexto antidemocrático que nos rodea.
Por otro lado, y para entender los resultados que se den hoy, tenemos que señalar que la vuelta a la Democracia en el Plebiscito del 88´ tras derrotar en las urnas a la Dictadura (apoyada en esa oportunidad por RN y la UDI ¡para los que tienen mala memoria!), traía consigo una fuerte carga de expectativas, las cuales con el correr del tiempo se han ido traspasando a sentimientos de fuerte decepción y de incredulidad ante cualquier proyecto y contienda política. La alegría no llegó y eso es lo peor de seguir confiando en quienes han administrado el Modelo político y económico legado por la Dictadura, sin descaro ni vergüenza ante la ciudadanía. Lo patético es que cuando se critica a la Concertación sólo acuden a señalar que gracias a ellos estamos en “Democracia”, argumento que me hace pensar que vieron la victoria del 88´ tan sólo como un fin y no como un medio de construir un mejor país en que todos los chilenos nos beneficiemos de nuestro esfuerzo y seamos respetados en nuestros derechos.
Este factor que puede ser anacrónico no lo es tanto si revisamos que pese a que la Concertación en general ganará estas elecciones municipales, su votación se verá fuertemente mermada por el repudio hacia sus políticas que si bien son progresistas son muy pero muy débiles y distan a años luz de lo que el pueblo esperaba de ellos o que este requiere para mejorar su calidad de vida, entiendo ello como el acceso a buenas condiciones laborales, acceso a una Educación pública de calidad, etc.
La persistencia de una Dictadura Constitucional y la pervivencia del Neoliberalismo bajo gobiernos que dicen llamarse “Socialistas”, sinceramente fue y es el colmo de los colmos, los regalones de la Dictadura como es el empresariado chileno, reconocen abiertamente que la Concertación ha administrado mejor que su antecesor (Pinochet+la derecha) el sistema que los beneficia explicita e implicitamente ¿Cómo es la cosa entonces?¿Socialistas neoliberales?
Ante esta situación lejos de que el repudio a la Concertación sea capitalizado por la izquierda en el cual destaca el Juntos Podemos Más, vemos que el cambio se está buscando paradójicamente en la Derecha, los mismos, que crearon el modelo a su medida, los que han socavado el Estado durante décadas,los que representan sólo los intereses del empresariado y los que hablan de el perdón y olvido sin asumir que todo ello viene después de haberse hecho justicia. Ante este fenómeno, desde mi visión, creo reconocer que esta paradoja se debe a tres factores:
-el primero, que la Concertación renegando de sus luchas de los 80´ ya agotó la paciencia de muchos (en los que me encuentro si es que alguna vez estuve),
-segundo, la izquierda aún no se logra recuperar de la desmovilización obligada sufrida en dictadura y persisten divisiones por las decisiones estratégicas (en que el dogmatismo se niega a reconocer la realidad) tomadas, para superar las grandes barreras que el sistema le impone y mostrase como alternativa fuerte y real.
-y tercero, que el cambio favorable visto hacia la derecha, muestra que en este país no sólo la desigualdad económica es escandalosa, sino que también la educativa y hasta de la ignorancia, puesto que gracias a todas estas cuestiones, son las que se vale la Alianza para captar el voto ingenuo de quienes ven en ellos, los "verdugos camuflados", el nuevo paradigma político destinado a encabezar el proceso político en este país.
Para finalizar vale señalar que para bien o para mal, en este país, o comuna en este caso, no da lo mismo quien gobierne y eso lo tiene que tener claro la ciudadanía, reconozca o no el sistema. El hecho de que se haya divulgado que en la elecciones municipales se vota más por personas que por partido, es una falacia, es un argumento que busca esquivar los problemas reales e ideológicos que sustentan la decisión y la administración de una Alcaldía, el hecho de que un mismo militante rechazase llevar su logo en la campaña es una manifestación de travestismo y traición política a los propios principios desde donde piensa y actúa, ni más ni menos.
Ante todo lo señalado fue lo que influenció mi decisión, en el cual el voto que emití hoy por el candidato del Juntos Podemos Más (exigiendo además Cambio de Constitución), si bien sabiendo que no ganaba fue realizado para manifestar mi adhesión ha aquellos que pese a la adversidad del sistema Anti demócrata que persiste, no han renegado de su posición partidista, no se han sentado a esperar que el sistema cambie (o se destruya) para meterse en él y poder cambiar el status quo, para quienes han debido casi mendigar un pacto de omisión para reclamar los derechos del pueblo desde adentro poniendo por encima la estrategia necesaria sobre las discusiones teóricas dogmáticas e inútiles que se dan pese a la urgencia de modificar la realidad política que nos envuelve, "pacto" que veo favorable pese a todo, porque según mi perspectiva ,en el contexto actual "no es cuestión de llegar y atropellar con la cabeza porque se rompe la cabeza" una y otra vez. El Juntos Podemos Más, sin ser la fuerza política ideal que todos quisiéramos es el que tiene más posibilidades reales de manifestar su postura critica desde dentro y no me cabe dudas que aquellos que penetren en el sistema serán fundamentales en los procesos que aún quedan por gestarse ya sea molestando, manifestándose, criticando, cuestionando, etc.
Pese a todo lo mencionado es ineludible reconocer que todo cambio real de la sociedad depende de la gente, obviamente de aquellos que se reconocen como actores de la construcción social, de la historia, y no meros observadores, que se reconocen como sujetos y no individuos, que se reconocen como pueblo y no masa. En definitiva manifiesto y sigo reconociendo que la construcción de un Chile mejor, descansa más allá de un Partido Político pero mientras sigamos desmovilizados, sobretodos los jóvenes, hay que acudir a lo que hay para hacer un Chile mas justo, incluso votando por lo que creo mejor o en su defecto los menos malo, siempre y cuando, no atente contra mi forma de entender el mundo.
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