viernes, 1 de abril de 2011

A 20 años del ajusticiamiento de Jaime Guzmán


El día de hoy 2 de abril de 2011 se conmemora 20 años del asesinato de Jaime Guzmán, que más bien resulta ser un ajusticiamiento. Suele ser fuerte señalar o afirmar lo anterior por los opositores a la Dictadura o bien a las personas afines a la izquierda chilena, sin embargo, pese al respeto por la vida y el derecho a la integridad de las personas, languido resultaría la invocación de tal argumento para aplicarlo al caso de Jaime Guzmán.
El portavoz civil y jurídico, del nuevo orden institucional fundado durante la Dictadura (con las implicancias -pecado original- que carga consigo este hecho), se manifiesta al mismo tiempo como cómplice de los crímenes de lesa humanidad cometidos a militantes, partidarios e incluso personas sospechosas de tener la condición de partidario del Gobierno de la Unidad Popular, en los dias y años inmediatos al Golpe Militar.
Se suele presentar (por sus partidarios o seguidores) una imagen virtuosa de este personaje,al provenir del mundo católico y del derecho pero se cubre un manto sobre las acciones y omisiones que este habría realizado durante el Regimen Dictatorial, que a fin de cuentas presenta la oportunidad de un sector social (privilegiado) imponer un sistema jurídico e institucional a toda la población, y al mismo tiempo dar cuenta como Guzmán se habría "honrado" de haber defendido y promovido el legado del mismo, sin asomo de reparos a la forma y los medios como se consiguió.
Resulta contradictorio como un ferviente creyente de las enseñanzas de Cristo y un estudioso del derecho, pueda , al mismo tiempo, erigirse como unos de los lideres y bases civiles que permitieron las atrocidades cometidas durante la Dictadura entre los años 1973 a 1990. De acuerdo a este planteamiento, y pese a la resistencia que conlleva asumir la muerte como un acto de justicia, tenemos que el señor Jaime Guzmán si bien es asesinado, es posible presentar esta acción como un acto de ajusticimiento, puesto que es -al mismo- tiempo tan criminal como quienes ordenaron y ejecutaron las acciones de tortura y aniquilamiento de un sector de la población del país en el transcurso de una diferencia y cuestonamiento sobre los destinos del mismo ,como resulta ser la coyuntura que culmina con el Golpe de Estado de 1973.
Se suele señalar -también- que Pinochet usó la fuerza y Guzmán la cabeza, uno usa el garrote y el otro mientras tanto se erige como ideologo del orden fundado a partir de este acto factico sustentado en el poder total que las armas subministran.
Para concluir basta con señalar que siempre será lamentablemente la muerte de una persona, pero al mismo tiempo no hay que olvidar que esa persona permitió, defendió, y encubrió los hechos de sangre -semejante al exterminio nazi- ocurridos en el país. Jamás saldría de su boca o de sus escritos la condena a tales prácticas, pese a ser un cristiano y católico practicante y al mismo tiempo un estudioso del derecho,disciplina que tiene como fundamento esencial la racionalización de las acciones humanas y no la práctica irracional del exterminio masivo. En definitiva, la historia lo juzgará y hay suficientes argumentos como para declararlo culpable, en este sentido la historia no lo absuelve y no lo absolverá jamás.

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